mixing memory and desire

martes, octubre 04, 2005

klimt, klamt, klumt

el día ha comenzado con una historia escrita a medias entre Klemt y Klomt.
en francés, he aprendido a pronunciar correctamente Eric Cantona y Descartes, entre otros.
el profe ha flipado un poco porque sabía quienes eran Laurent Fignon y Johnny Halliday. me alegra no parecer tan viejecita. pero he jugado a las chapas con fotos de Fignon y todavía las tengo por ahí. el Halliday, de oirle hablar a mi madre, que echa de menos la canción francesa en la radio.
somos 6 en clase.
ayer conocí a un joven psiquiatra en el tren; llevaba en la mano una novela prehistórica, El Clan del Oso Cavernario. yo había soltado ya el billete del autobus urbano enrollado que hacía girar entre mis dedos desde hacía treinta minutos.
por la noxe hablé con Mark Coventry, un nuevo personaje al que añadir a la galería de comunicantes a los que sitúo entre la realidad y la ficción. y todo para que la rutina no devore mis ojos.
y también con la Bego y con Ainhoa, a vueltas con el mandarino de Atxaga.
por la mañana, en la Uni, pasé bastante frío mientras leía un par de capítulos de Doutté. creo que esas dos horas fabricaron las anginas que me torturan hoy. Doutte da indicaciones interesantes sobre la forma en que se preparan los amuletos con los versículos del Corán en el norte de África; las famosas kitabas de mis informantes.
voy a pedir una para desterrar de aquí el dolor y la insatisfacción.
el sábado voy de bodorrio, de rojo y naranja, felina y en botas. espero que no llueva. y q nadie se de cuenta de lo muxo que bostezo. y de lo muxo que bebo.
sigo liada con Virginia. en este sentido, no hay novedad.

 

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